SITUACIONES COMPROMETIDAS

Las situaciones comprometidas se producen a menudo. De hecho seguro que todo el mundo ha vivido alguna y por tanto se sabe que se pasa mal, porque uno no sabe exactamente lo que hacer. Nos referimos con situaciones incómodas a los estornudos, la tos, los atragantos, los picores, las risas… Siempre pasan en los momentos más inoportunos. Los expertos modernos hablan de actuar con normalidad y elegancia, entendiendo ésta última como un recurso para no provocar situaciones molestas a los demás.

Es cierto que la naturalidad en estos casos es complicada de aplicar, pero siempre resultará más fácil si sabemos cómo debemos actuar ante dichas situaciones.
 
La regla en estos casos es sencilla: No provocar ascos a los demás. Discreción en el actuar y si la “cosa” exige otras actuaciones pedir disculpas y retirarse.
El estornudo
 
El estornudo no tiene mayor importancia, vamos que no pasa nada si estornudamos en medio de una reunión. Lo que sí es importante es hacerlo con el menor ruido posible y siempre con el pañuelo. Si después del estornudo hay que sonarse, conviene hacerlo con el menor ruido y sin mirar después el pañuelo (lo contrario es de muy mala educación).
 
Para sonarse estando próximo a otra persona, o especialmente en la mesa, se hace un giro con el cuerpo para apartarse un poco, pero solamente un poco. Luego se dobla rápidamente el pañuelo, pero sin pretender plegarlo como estaba antes de ser utilizado.
 
La verdad es que parte de estos problemas los ha resuelto el pañuelo de papel. Ya que se saca limpio, se usa y se tira. Pero sólo si hay una papelera cerca. De lo contrario debería guardarse en el bolso hasta poder deshacerse de él. No esta bien visto dejar el pañuelo usado en un cenicero de la mesa o encima del plato usado o soluciones similares. Ofrecer pañuelos de papel no es de mala educación si se sabe hacer bien y en el momento adecuado.
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La tos
 
Se dice que hay taparse la boca con el revés de la mano, nunca con la palma sobre la boca. Y se termina pidiendo suavemente perdón.
 
En estas situaciones, si es importante el saber actuar quien lo sufre, pero también quienes están a su alrededor, ya que no han de dar la mayor importancia, deberían hacer como si no hubiera pasado. Ya que a veces se pasa peor rato por las cosas que dicen los demás que por lo que a uno le viene encima.
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Los atragantos
 
Si se atraganta con algún alimentos mientras se está comiendo, situación bastante frecuente, hay que levantarse sin pedir disculpas, y se va a cuarto de baño a solucionar el problema. Al volver, si alguien pregunta, se puede decir simplemente: “ya estoy bien, gracias”, o algo similar.
Los ruidos corporales
 
Todo tipo de ruidos corporales suelen ser molestos para quienes los escuchan: articulaciones que crujen o se hacen crujir como las de los dedos, por ejemplo. O carrasperas, toses, bostezos y taconeos, resultan inoportunos e inconvenientes.
 
Los carraspeos son a veces inevitables, pero hay que procurar resolverlos con un poco de agua o deglutiendo sin que se note.
 
Pero si no hay más remedio que carraspear debemos hacerlo con el menos ruido posible, y una vez terminado, disculparnos.
 
Además si se necesita aclarar la voz y no se soluciona el carraspeo bebiendo agua, también se puede deglutir pan o cualquier alimentos que ejerza, a su paso por la garganta, un suave raspado. Por supuesto todo ellos procurando que no se note.
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Los picores
 
Ante una inoportuna sensación de picor que exija una respuesta poco elegante lo aconsejable es retirarse al cuarto de baño u otra dependencia para solucionar el problema, ya que rascarse en público no es correcto.
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Las risas
 
Hay quien sabe reír y quien no. La sonrisa más natural puede ser elegante, pero también puede ser molesta. Sobre las risas se dice lo siguiente:
  • Conviene evitar las carcajadas fuertes y destempladas.
  • Reír con elegancia, sonriendo con los ojos, denota sinceridad.
  • Sonreír amablemente en las relaciones sociales y profesionales es muy importante.
  • Conviene evitar por parte de la mujer sonreír a desconocido, ya que podría concluir en una situación muy desagradable.
  • El momento de la risa tiene que ser oportuno. Por ejemplo no es el momento adecuado cuando alguien se cae.
  • Las personas presentes tienen que poder participar de la risa, ocultar el motivo que la provoca demostraría de falta de delicadeza hacia ellas, dejándolas de lado.
  • El motivo de la risa tiene que se noble.
  • No son aceptables las risas irónicas que humillan al aludido.
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